domingo, 6 de diciembre de 2009

n u a g e s


Hay nubes gorditas, que parecen algodón, y otras delgadas, de esas que parecen que vuelan por el cielo, hay nubes con forma de oveja y otras con forma de osito de peluche, otras que parecen una taza de café o un barco, hay nubes blancas, azules o violetas, o esas que parecen un arcoiris, hay nubes solitarias o nubes que se juntan y hacen que el cielo sea blanco, como si a Julia se le hubiese derramado el vaso de leche mientras soñaba despierta.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

A gusto.

Me siento bien, hace frío, esta noche voy a empezar un libro que encontré el otro día tirado por casa y Supertramp suena sin parar.

martes, 1 de diciembre de 2009

Escribo.

¿Sabes qué? A veces me entran ganas de llorar, pero no sé por qué. Supongo que recuerdo cosas y eso me hace sentirme mal, porque no sé como lo hago pero casi siempre que recuerdo algo me siento mal, sólo mal. Y quiero no pensar que sólo tengo recuerdos malos. No, también hay buenos, como cuando iba con mi abuelo a comprar galletas cuadradas, o cuando mi abuela me regaló la bufanda de lana roja, y cosas así... Pero ahora, no sé ... A veces pienso que escribo para existir, para creer que cualquier persona, incluso yo, puede hacer algo que jamás se ha imaginado. Escribo que ayer me fui a pasear al polo norte y que vi a un gato ladrandole a la Luna. Y qué? Estoy escribiendo porque quiero existir, aunque sea una existencia soñada, que a veces son más bonitas que las existencias normales. Y sí, ahora me siento mal y tengo ganas de llorar, y tengo los dedos de las manos fríos, y tengo ganas de irme a dormir a ver si sueño un rato, y voy a soñar que escribo historias bonitas para existir, mientras nadie me ve.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Mariantónia .

Ya no iba a tener en cuenta los engranajes mecánicos de su corazón, ni el tacto de las paredes, ni tampoco el color de las gafas que llevaba. Eso se había dicho, mientras se fumaba algún cigarro, sentada en la esquina preferida de su piso. Pero sólo era eso, lo que se había dicho. El gato rondaba por las paredes del piso, se acercaba y le rozaba las piernas. Ella recordaba el resto de lo que había sido su canción preferida, o alguna melodía a lo lejos, en algún café parisino. Las cucharas seguían limpiándose solas y Claro de luna sonaba siempre, a la misma hora. Las calles de su ciudad olían igual, y los rostros de la gente también. Leer o ver al gato escapar por la ventana. A veces se preguntaba por qué ella no podía escapar. Pero luego pensaba en las baguettes, en los cafés de Paris, en el gato, en el cielo de allí y no, no quería escapar. El cigarro ya se había acabado, y estaba demasiado ocupada en soñar como para levantarse a por otro

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Las soñadoras también lo pasan mal.


No son buenos tiempos para los soñadores.
( incluso para ella, y eso que era una soñadora de las de verdad, de esas que tocan el cielo con la punta de los dedos )

martes, 24 de noviembre de 2009

A mí me gustan los días fresquitos.

De esos que dan ganas de salir a chafar charcos aunque se te mojen los calcetines a rallas, y de coger el paraguas transparente escondido en algún cajón, y de ponerte la bufanda de lana que te tejió tu abuela cuando eras pequeña.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Los lirones como Tomás respiran bonito.


Tomás era un lirón de lo más normal. Se despertaba, desayunaba, paseaba, miraba los atardeceres, volvía a su casa, cenaba, veía la tele para lirones y se iba a la cama a dormir. Aunque lo que más le gustaba de tanta monotonía era despertarse por las mañanas, abrir la ventana y esnifar el aire que entraba por entre las cortinas.Tomás creía que ese aire había sido expresamente creado para él, porque le sentaba de maravilla, y le hacía pensar que algún día, tal vez, le podría pasar algo absolutamente increíble, como viajar a las estrellas, o algo por el estilo.